La verdad sobre las apariciones de Fátima

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La mayoría de los católicos da por auténtica la versión oficial, publicada por el cardenal Angelo Sodano en junio del año 2000, en la que supuestamente se dio a conocer completa la revelación hecha por la Santísima Virgen María a los tres pastorcitos de Fátima, Portugal, en 1917. También se acepta que la "hermana Lucía" validó esa versión al año siguiente y falleció en 2005.

Sin embargo, existen suficientes pruebas de que la verdadera hermana Lucía murió realmente el 31 de Mayo de 1949, fiesta de María Reina, y de que la fallecida en 2005 fue en realidad una impostora. También hay certeza de que existe una cuarta parte del Secreto que aún no se ha querido publicar oficialmente, la cual damos a conocer aquí este año en que se cumplen los 100 años de las revelaciones.

Lucía Dos Santos ingresó al Carmelo de Santa Teresa de Coimbra en 1948, treinta y un años después de las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima, teniendo 41 años de edad. Anteriormente, había sido religiosa de las Hermanas Doroteas, en Pontevedra, España, en donde ingresó en 1921, a los 14 años de edad, y profesó en octubre de 1928.

Desde que estuvo con las Hermanas Doroteas tenía una salud muy precaria, motivo por el que, en 1944, monseñor Da Silva le ordenó escribir el Secreto de Fátima, temiendo que con su muerte se perdieran las revelaciones de Nuestra Señora.

Después de ingresar al Carmelo de Porto, en Portugal, la salud de la hermana Lucía continuó agravándose, y murió el 31 de mayo de 1949, al año y dos meses de haber ingresado.

Cuando, 65 años después, murió la impostora "Lucía", el 13 de febrero de 2005, en el listado oficial de monjas fallecidas de los Carmelitas Descalzos pusieron a la hermana "Lucía Dos Santos" en la casilla 265. Pero, por más de un año, apareció allí la fecha real de su fallecimiento, 31 de mayo de 1949, sin que nadie se diera cuenta. Hoy día aparece ya corregido (ver "Moniales Defunctae" de la Orden: http://www.ocd.pcn.net/defunti/n_def9.htm).

Con todo, nótese que aún hoy aparece como fecha de su profesión el 3 de octubre de 1928, lo cual simplemente no pudo haber ocurrido, ya que Lucía entró a la Orden Carmelita hasta 1948.

¿Porqué el obituario no reproduce el 31 de mayo de 1949 como la fecha de su profesión, como por mucho tiempo se manejó en las biografías oficiales? Por varias razones: la primera, porque la Regla carmelita establece que la profesión se hace hasta después de dos años de noviciado, mismos que Lucía no había cumplido y, la segunda, porque ese fue el día en que ella murió.

El error, que por más de un año se mantuvo en el sitio de la Orden, llevó a que un lector preguntara ese extraño dato a los editores de Tradition in Action: (Ver tercera conversación titulada "Death Notice in Carmel Archives":

http://www.traditioninaction.org/Questions/E016_SrLucyRepercussions.htm

Traducción al español:

Pregunta:

"No estoy a favor de las teorías de conspiración, pero a las bizarras fotos de la hermana Lucía a las que se refiere Ms. Hovart añádase otro asunto bizarro: al mirar al sitio web de los Hermanos Carmelitas y ver los obituarios de monjas de 2005, dice que sor Lucía murió el 31 de mayo de 1949. Esta lista ha estado allí por al menos un año sin que nadie la corrija, quizá ustedes me puedan explicar el porqué. Nuevamente: no creo en las teorías de la conspiración, pero las fotos son raras y esta fecha de fallecimiento me parece muy extraña. Solo quería hacer notar eso".

Respuesta de los Editores:

"El cuadro 265 enlista correctamente la fecha de nacimiento y de profesión: nació el 22 de marzo de 1907 en Fátima, e hizo sus primeros votos como hermana Dorotea el 3 de octubre de 1928. Pero es difícil entender por qué el sitio oficial de documentos puso como la fecha de su fallecimiento el 31 de mayo de 1949. Tal vez porque ella realmente murió en aquella fecha, y otra persona, que falleció en 2005, haya tomado su lugar".

Tan es cierta esa posterior corrección, que en el documento digitalizado aparece aún, en las fuentes originales, la fecha del 31 de mayo de 1949, como se puede observar en la parte baja derecha:

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Por otro lado, las clamorosas discrepancias entre la verdadera Lucía y la impostora "Lucía" son la que documentan sin lugar a dudas que se trata de dos personas totalmente distintas. Las diferencias existen al menos en tres elementos: faciales, de caligrafía, y contenido del mensaje.

 

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En las fotos de la verdadera Lucía I y la impostora "Lucía" II se destacan:

 

Diversa forma de ojos:

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Diversa forma de nariz, labios y mentón:

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Diversa dentadura, boca, pómulos y mentón:

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Impostora "Lucía" de joven:

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Verdadera Lucía de joven:

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La caligrafía también es distinta, como lo revela el estudio elaborado por el Speckin Forensic Laboratories, empresa internacional especializada en falsificación de documentos. Las dos Lucías escriben distinto la "h", la "N" mayúscula, el saludo personal, la "g" minúscula, y las "S, s" mayúscula y minúscula:

http://www.tldm.org/news/lucys_writing.htm 

Por último cabe señalar que después de la segunda aparición, la Virgen María le había revelado a Lucía que sus primos, Francisco y Jacinta, morirían en breve, y que ella, Lucía, moriría "algún tiempo" después. Ese "algún tiempo" choca con la edad de 98 años que supuestamente tendría al morir en 2005: "Sim; a Jacinta e o Francisco levo-os en breve. Mas tu ficas cá mais algum tempo".

Además, hay una prueba concluyente de que estamos ente una falsa "Lucía", y es que ésta apoyó la versión fraudulenta del Secreto de Fátima operada por el Cardenal Sodano en el año 2000. Si se tratara de la auténtica hermana Lucía no lo hubiera hecho, siendo ella la protagonista y principal conocedora del verdadero Secreto.

Pero ¿quién creó a la falsa hermana "Lucía" y por qué?

Ante todo, es preciso exonerar al Papa Pio XII de este fraude. Él fue un gran creyente de las apariciones en Fátima, al punto que obedeció el mandato de la Virgen y consagró Rusia al Inmaculado Corazón de María el 7 de julio de 1952, si bien no obedeció en hacerlo con los obispos de todo el mundo.

No. Todos los indicios conducen a un personaje de alto nivel en El Vaticano, con gran poder para influir en los superiores del Carmelo pero a espaldas del Papa, y por motivos de una agenda política personal.

De haberse difundido el hecho de la muerte de la hermana Lucía en 1949, los católicos de todo el mundo habrían reclamado la publicación del Secreto, ya que la Virgen había pedido que éste se diera a conocer a la muerte de la hermana Lucía, o en 1960, lo que sucediera primero. Igualmente, la feligresía habría pedido la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, cosa que Pio XII no había hecho aún.

¿A quién en Roma le interesaba impedir ambas cosas, que se publicara el Secreto y se consagrara a Rusia? Principalmente a un personaje, al Sostituto de la Secretaría de Estado, monseñor Giovanni Battista Montini, futuro Paulo VI.

En su libro "Undermining the Catholic Church", Mary Ball detalla que en 1944 tuvo lugar una reunión de alto nivel entre Montini y Palmiro Togliatti, líder del Partido Comunista Italiano que había vuelto de su exilio de 18 años en la Unión Soviética. En esa reunión, documenta, se pactó un acuerdo entre Democracia Cristiana, los socialistas y los comunistas, para obtener el control total de Italia en cualquier gobierno de la post-guerra, y también se esbozaron las condiciones para un acuerdo de acercamiento entre la Iglesia Católica y la Unión Soviética. Esa reunión, subraya Ball, se hizo sin el conocimiento de Pío XII, puesto que Montini se encargo hábilmente de ocultarle el asunto. En el libro "¿La Iglesia eclipsada?" se menciona que Montini y Togliatti eran amigos desde la infancia. Y afirma que no fue esa la única traición y engaño de Montini a Pío XII.

Andreas Böhmler explica que la gota que colmó el vaso, y evidencia que se agotó la paciencia del Papa Pío XII, fue un desagradable incidente ocurrido en 1954, en el que se vio salir de El Vaticano a un hombre esposado que fue subido a un coche. Este hombre, despojado de su sotana por orden del Papa, no era otro que monseñor Alighiero Tondi, jesuita, secretario particular de Montini. Según trascendió, el secretario de Montini tenía acceso al Archivo Secreto Vaticano, y de allí obtenía los nombres de los sacerdotes que eran enviados detrás de la Cortina de Hierro. De ello le informaba a Togliatti, quien a su vez se lo transmitía a sus camaradas rusos quienes se encargaban de martirizar y asesinar a esos sacerdotes. En cuanto Pío XII tuvo conocimiento de estos gravísimos hechos, expulsó a monseñor Alighiero Tondi y lo sometió a juicio, en el que confesó ser agente de la KGB formado en Moscú e infiltrado en la Iglesia. Estuvo preso dos años. Pio XII se quitó de encima a Montini enviándolo a Milán como Arzobispo, pero siempre le negó el birrete cardenalicio impidiendo así, al menos temporalmente, que pudiera ser considerado "papabile". Este gravísimo caso hizo enfermar a Pío XII.

No solo al pro-comunista Montini, sino a varios modernistas y ecumenistas espantaba la posible publicación del Secreto a la muerte de la hermana Lucía en 1949. El hermano Michel de la Trinité en el Cap. VIII del Tomo III de su Corpus sobre Fátima, después citado por el P. Paul Kramer, dice que, además de Montini, existían otros opositores a la revelación del Secreto, entre los que destacaba el jesuita Edouard Dhanis:

"El obstáculo estaba en Roma, y solamente en Roma. Era el clan de los partidarios de Dhanis, o más bien, el clan anti-Fátima, del cual Dhanis meramente había sido su portavoz. Monseñor Montini había sido trasladado, pero estaba su mano derecha, monseñor Dell'Acqua, el nuevo sustituto de la Secretaría de Estado. El Padre Bea, confesor del Papa, aún estaba allí -él ya estaba secretamente enamorado del ecumenismo y listo para hacer todas las concesiones, especialmente en el área de la devoción mariana-. También permanecían el padre Janssens, Superior General de los Jesuitas y Dhanis mismo, quien se había convertido en el experto cuasi-oficial de la Compañía -si no del Vaticano mismo- para todo lo concerniente a Fátima.

La ofensiva más ingeniosa, la más tenaz, y ciertamente la más efectiva contra Fátima, fue conducida por el jesuita belga, padre Edouard Dhanis, profesor de Teología en Lovaina de 1933 a 1949, quien enseñó luego en la Universidad Gregoriana de Roma, donde en 1963 fue nombrado Rector por Paulo VI. Con el paso del tiempo, él aparece hoy, a causa de su aparente objetividad y prudente moderación, como el más inflexible y terrible adversario de Fátima".

Además, fue el propio Montini quien intervino para que la hermana Lucía saliera de las Hermanas Doroteas de España y entrara al convento de clausura del Carmelo en Portugal. Montini se lo pidió personalmente al Obispo de Porto el 27 de agosto de 1947.

Y es que a Tuy y Pontevedra acudían ya numerosos peregrinos y la hermana Lucía estaba en el centro de la atención. Por ello urgía al grupo anti-Fátima trasladarla a la soledad, reclusión y silencio de Porto.

En una carta que la hermana Lucia escribió a su confesor, el P. José Aparicio Da Silva, el 11 de enero de 1946, le manifiesta su molestia por las maniobras que había para sacarla de Tuy-Pontevedra y trasladarla a Portugal. Comenta: "un padre de La Compañía de quien se sirvió el demonio, no sé qué cosas contó a la Madre Provincial".

La impostora hermana Lucía apareció por primera vez en público en 1957, a los ocho años de fallecida la verdadera Hermana Lucía. Fue en una entrevista con el padre Agustín Fuentes, con motivo de la causa de beatificación de Jacinta y Francisco. El Vaticano declaró que la entrevista había sido "fraudulenta", silenciaron al padre Fuentes regresándolo a México y lo alejaron de la causa de beatificación.

Después, la impostora "Lucía" apareció en público en diversas ocasiones. En el año 2001, echaron mano de ella para que avalara como verdadero y completo el texto de Secreto publicado por el Cardenal Angelo Sodano el año anterior. En realidad, esa publicación había sido un fraude mayor.

El cardenal Angelo Sodano solo dio a conocer hasta parte del Secreto, la visión que tuvieron los pastorcitos de Fátima, pero omitió la cuarta parte, y a la tercera parte le dio una interpretación fraudulenta. Los niños vieron, como bien dice el comunicado oficial, a un obispo vestido de blanco (que temían fuera el Papa) huyendo de una ciudad en ruinas, sobre los cadáveres de muchos sacerdotes y laicos, para posteriormente ser asesinado de forma violenta.

Pero en vez de dar a conocer la explicación dada por la Virgen María a los niños, Sodano inventó una explicación falsa, afirmando que la visión se refiere al atentado que sufrió Juan Pablo II en la Plaza San Pedro en 1981.

Eso es simplemente absurdo. Cuando el atentado de 1981, Roma no estaba en ruinas, el Papa Juan Pablo II no salió huyendo, no había cadáveres por las calles, y no fue asesinado posteriormente. Es decir, no hay absolutamente ninguna concordancia de ese hecho con la visión que tuvieron los niños.

Por otro lado, si de verdad se refiriese a ese acontecimiento histórico, ¿por qué esperar veinte años para darlo a conocer?

No. La visión que tuvieron los tres pastorcitos se refiere a una situación futura de la Iglesia que al día de hoy no ha tenido verificación. Además, cabe mencionar, la visión que tuvieron corresponde casi textualmente con la revelación que tuvo el Papa San Pío X en 1909: "He tenido una visión terrible: no sé si seré yo o uno de mis sucesores, pero vi a un Papa huyendo de Roma entre los cadáveres de sus hermanos. Él se refugiará incógnito en alguna parte y después de breve tiempo morirá una muerte cruel". Ese acontecimiento claramente no ha tenido aún verificación.

El punto medular y delicado de la cuestión es que después de esa segunda visión que tuvieron los niños (la primera fue la del infierno), la Virgen María les mostró una tercera visión (cuarta parte del Secreto) explicándoles claramente que ésta se refiere a la apostasía en la Iglesia. Esto es lo que el cardenal Angelo Sodano intencionalmente ocultó dándole, además, un significado diverso a la segunda visión.

En dos ocasiones, durante su visita a Fátima en mayo de 2010, el Papa Benedicto XVI corrigió las cosas y señaló que el Secreto de Fátima tiene un significado de futuro.

No fue la primera vez que declaró algo parecido. En el año 2003, siendo aún cardenal, Joseph Ratzinger admitió públicamente, en una entrevista en el canal EWTN de la madre Angélica, que la interpretación del Tercer Secreto podría ser diversa a la ofrecida en junio del año 2000, y también referirse a un acontecimiento futuro. Y algo más revelador aún: a monseñor Williamson, Ratzinger le confesó que el entonces Secretario de Estado lo obligó a aceptar la interpretación falsa: "Sodano me torció la mano" (ver Paronama Católico, Vol. 2, No. 14 (12/01/07).

¿Por qué se facilitó el separar la tercera visión (cuarta parte) de las partes anteriores? La razón está en que la hermana Lucía escribió las revelaciones de 1917 en dos documentos diversos.

El primer documento:

Ella se enfermó gravemente en junio de 1943. Su superior, monseñor Da Silva, temiendo que pudiera fallecer por la enfermedad, le ordenó, el 15 de septiembre, escribir el texto del Secreto. La hermana le pidió la orden formalmente y por escrito. A partir de que la recibió, a la monja le atacó una extraña parálisis que ella consideró de tipo sobrenatural. Finalmente, el 2 de enero de 1944, la misma Virgen María se le apareció nuevamente confirmándole que esa era la Voluntad de Dios, y que le daría la fuerza y la luz necesarias para poder escribirlo, cosa que hizo al día siguiente. Sin embargo, por el decaimiento tan severo que tuvo, la hermana Lucía sólo pudo escribir, en tres páginas de su diario, las primeras tres partes del Secreto.

El segundo documento:

No fue sino hasta seis días después que la hermana Lucía volvió a tener fuerzas y finalmente escribió, en una hoja suelta, la cuarta parte del Secreto. Este hecho sucedió el 9 de enero de 1944 en la Capilla del Convento de Tuy.

Existen varios testimonios, si bien indirectos, que confirman la existencia de dos documentos diversos: el cardenal Ottaviani; el cardenal Luigi Ciappi, teólogo personal del Papa Juan Pablo II; pero el más importante es el del arzobispo Loris Capovilla, ex secretario particular del Papa Juan XXIII, quien pudo leer personalmente el segundo documento.

Incluso se sabe en qué fechas, diversas también, llegaron ambos documentos a El Vaticano, en dónde se guardó cada uno de ellos por separado, y hasta en qué fecha los Papas los han leído. Toda esta historia se haya compendiada en diversas obras recientes: Andrea Tornielli (Il Segreto Svelato, Italia, 2000); la del vaticanista Marco Tossati (Il Segreto Non Svelato, Italia, 2002), la de Solideo Paolini (Fátima, non Disprezate le Profezie, Italia, 2005), la de Antonio Socci (Il Quarto Segreto di Fatima, Italia, 2006).

En el segundo documento, que escribió la hermana Lucía el 9 de enero de 1944, se encuentra descrito, con detalle, cómo la apostasía, el abandono hereje de la fe, saldrá del vértice de la Iglesia, con un falso Papa.

Por cuanto a la entrevista del cardenal Bertone con la impostora hermana Lucía, para obligarla a afirmar que lo publicado por El Vaticano era el Secreto auténtico y completo, sin duda constituye la fuente más desacreditada. El relato que hace Bertone, de una entrevista que según él duró dos horas, consiste en tan solo 44 palabras en italiano (de lo que la impostora dijo en portugués), y de la que no hay ningún registro o grabación.

Así dice el escritor y periodista Antonio Socci: "Tanto para acallar muchos rumores y leyendas, como para proteger al Vaticano de las acusaciones de manipulación, Bertone debería haber grabado, o a lo mejor también filmado, esos coloquios excepcionales para dejarlos a la posteridad. O al menos transcribir todo, preguntas y respuestas, para que la vidente pudiese al final firmarlos y evitar futuras y previsibles contestaciones. Pero increíblemente esos tres interrogatorios (mayo del 2000, noviembre del 2001 y diciembre de 2003), de al menos diez horas de duración, según el prelado, no fueron ni grabados, ni filmados, ni verbalizados. El prelado hoy nos explica que él "tomó notas". De modo que en los documentos oficiales de Fátima solo constan algunas pocas frases atribuidas a la monja, frases de credibilidad controvertida y para nada exhaustivas dado que las preguntas decisivas, las que eran adecuadas para aclarar todas las dudas, no las hizo, o al menos no son reproducidas por Bertone. Y lo que es peor, le atribuye hoy a la monja, que mientras tanto ya ha muerto y no puede desmentir nada, frases que no fueron reproducidas en el informe oficial del año 2000.

Según Bertone, la monja con el texto del año 2000 enfrente, habría dicho "éste es el Secreto", "el único texto", y no he escrito ningún "otro". ¿Por qué una frase tan importante no fue reproducida por Bertone en la publicación oficial? ¿Y por qué no le preguntó el prelado a la vidente si escribió alguna vez la continuación de las misteriosas palabras de la Virgen dejadas en suspenso por el "etcétera" ("En Portugal el dogma de la fe se preservará siempre, etc.") que han sido consideradas siempre por los expertos parte del contenido de la cuarta parte del Secreto? Realmente extraño. Del mismo modo que la otra frase que ahora, y solo ahora, muerta la vidente, el prelado le atribuye, según lo cual Lucía, cuando supo del atentado al Papa de 1981, "pensó enseguida que se cumplió la profecía del Secreto". ¿Por qué una confirmación tan decisiva jamás se incluyó en el informe oficial? ¿Por qué en el dossier Vaticano, que publicó el texto de la visión, nadie, ni sor Lucía, ni los cardenales Sodano, Ratzinger y tampoco el propio Bertone, escribió explícitamente que el atentado de 1981 fue el cumplimiento del Secreto? ¿Y por qué dijo Ratzinger que tal interpretación solo fue una hipótesis y no hubieron "interpretaciones oficiales" de la Iglesia, mientras hoy Bertone pretende imponerla como versión oficial? ¿Y por qué sor Lucía, en su carta al pontífice, adjunta al dossier Vaticano escrito en el 1982 (un año después del atentado) explicó que "no constatamos todavía la consumación final de esta profecía", pero "nos estamos encaminando poco a poco a grandes pasos"? ¿Por qué en aquella carta al pontífice Lucía no hace mención del atentado que se había verificado hacía muy poco tiempo, si justamente era el cumplimiento del Secreto?

Hay quien ha sostenido que Bertone no grabó ni verbalizó los coloquios con la vidente porque se habrían puesto de manifiesto las presiones psicológicas ejercidas sobre la impostora monja de clausura, para inducirla a avalar ciertas tesis. Lo he rememorado leyendo la página del libro de Bertone donde el cardenal recuerda que en algún punto la vidente "se irritó" y le dijo "¡no estoy confesándome!" ¿A qué pudo contestar Lucía con esas duras palabras? ¿Quizá alguien le recordó a la anciana monja de clausura el poder eclesiástico y le insinuó la posibilidad de que le negase la absolución? No se sabe, porque el prelado, que recuerda bien la respuesta, por el fastidio de la monja, dice haber retirado su pregunta".

La tercera visión que tuvieron los niños de Fátima, y que El Vaticano ha ocultado hasta ahora es, en resumen: un grave cisma, un enfrentamiento entre dos Papas, uno de los cuales es falso, y cómo la apostasía, la destrucción de la fe, vendrá desde el vértice mismo de la Iglesia.

Así declaró el cardenal Karol Wojtyla, ante el Congreso Eucarístico de Pennsylvania, en 1977: "Estamos ante la contienda final entre la Iglesia y la anti-iglesia, el Evangelio y el anti-evangelio. Esas palabras hacen eco a la versión diplomática del Tercer Secreto que, según el periódico alemán Neues Europa, el Papa Juan XXIII hizo circular a varios jefes de estado con movito de la crisis de los misiles: "Habrá cardenales contra cardenales, obispos contra obispos. Satanás marchará en medio de ellos y en Roma habrá grandes cambios".

Pero citemos otros testimonios:

Cardenal Luigi Ciappi, 1995: "En el Secreto de Fátima se dice que la pérdida de la fe, es decir la apostasía, saldrá de la cúpula de la Iglesia".

Monseñor Eugenio Pacelli, futuro Papa Pío XII, 1938: "Estoy obsesionado por las confidencias de la Virgen a Lucía, la niña de Fátima. La obstinación de Nuestra Señora ante el peligro que amenaza a la Iglesia es una advertencia divina contra el suicidio que supondría la alteración de la fe en su liturgia, su teología y su alma. Escucho a mi alrededor a los innovadores que quieren desmantelar la Capilla Sagrada, destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar sus ornamentos, hacer que se arrepienta de su pasado histórico. Vendrá un día en que el mundo civilizado renegará de su Dios, en el que la Iglesia dudará como San Pedro dudó. Estará tentada a creer que el hombre se ha convertido en Dios, que su Hijo no es más que un símbolo, una filosofía como tantas otras, y en las iglesias los cristianos buscarán en vano la lamparilla donde Dios los espera y como María Magdalena gritarán ante la tumba vacía: ¿Dónde le han puesto?"

El padre Joaquín Alonso, archivista de Fátima: "El Secreto habla de la crisis de fe dentro de la Iglesia y a graves diferencias de la alta jerarquía superior de la Iglesia".

El cardenal Silvio Oddi, en 1990: "La Virgen Bendita nos alertó en Fátima contra la apostasía en la Iglesia".

La beata Ana Catalina Emmerick, religiosa Agustina, en 1820: "Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta. Cuando esté cerca el reino del anticristo, aparecerá una religión falsa que estará contra la unidad de Dios y de su Iglesia. Esto causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo".

Si esto es así, si ese es el contenido del segundo documento, entonces se explica el testimonio del cardenal Luigi Ciappi, teólogo personal del Papa Juan Pablo II cuando dijo: "El Secreto se refiere a que la pérdida de la fe en la Iglesia, es decir, a que la apostasía saldrá de la cúspide de la Iglesia".

Y se explican también las palabras del padre Paul Kramer, "El antipapa y sus colaboradores apóstatas serán, como dijo la hermana Lucía, partidarios del demonio, los que trabajarán para el mal sin tener miedo de nada".

Al padre Stefano Gobbi, fundador del Movimiento Mariano Sacerdotal, la Virgen María le reveló en 1979: "Las fuerzas masónicas han entrado a la Iglesia de manera disimulada y oculta, y han establecido su cuartel general en el mismo lugar donde vive y trabaja el Vicario de mi Hijo Jesús. Se está realizando cuanto está contenido en la cuarta parte de mi mensaje, que aún no ha sido revelado, pero que ya se ha vuelto patente por los mismos sucesos que estáis viendo".

Si el segundo documento pone en descubierto la trama que altos masones clérigos infiltrados en la Iglesia están fraguando desde la cúspide de la Iglesia, se explican también las palabras del cardenal Ottaviani cuando dijo: "El Tercer Secreto tenía que ser enterrado en lo más oculto, en el lugar más profundo, oscuro e inaccesible de la Tierra".

El segundo documento, es decir, la cuarta parte del Secreto que el cardenal Sodano intencionalmente ocultó en el año 2000, y que corresponde a la tercera visión que tuvieron los niños en Fátima, fue fotografiado en 2010 en los departamentos pontificios y transmitido a Tradition in Action, sin duda alguna con el consentimiento del Papa Benedicto XVI.

Esta es la fotografía de ese documento:

B 352 Secre-Larger 

 Traducción al español:

 

JMJ

Tuy 1/4/1944

Ahora voy a revelar la tercera parte del secreto: Esta parte es la apostasía en la Iglesia!

Nuestra Señora nos mostró una visión de un individuo que yo describo como el "santo Padre" frente a una multitud que lo vitoreaba.

Pero había una diferencia con un verdadero santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal.

Entonces, después de algunos momentos vimos al mismo Papa entrando en una iglesia, pero esta Iglesia era la iglesia del infierno; no hay manera de describir la fealdad de ese lugar. Parecía como una fortaleza hecha de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas similares a ojos; tenía un pico en el tejado del edificio.

Enseguida levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo: Visteis la apostasía en la Iglesia; esta carta puede ser abierta por el Santo Padre, pero debe ser publicada después de Pío XII y antes de 1960.

En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima. Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a Fátima. La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima.

Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida. Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44

 

Argumentos que apuntan a la autenticidad del Secreto:

1. Respecto a su contenido, es una descripción que ciertamente coincide con la realidad de confusión que estamos viviendo en la Iglesia, con toda una serie de transgresiones a la liturgia y a la doctrina. Si este texto se hubiera revelado antes de 1960 sin duda podría haberse evitado gran parte de la presente crisis;

2. Respecto a su forma, corresponde totalmente con las otras dos partes previamente reveladas, y manifiesta una coherencia con el mensaje general de Fátima;

3. Se trata de un texto completo en sí mismo, con una introducción, una explicación en su parte central y una conclusión, y es de 25 líneas, tal y como el auxiliar del Obispo Da Silva, Mons. Venancio, vio a contraluz;

4. El sentido resulta comprensible para cualquiera que lee el texto, incluso con las referencias meta-temporales;

5. La grafía y el estilo corresponden a los observados en los escritos de la auténtica hermana Lucía en la primera y segunda parte del Secreto. Además del análisis llevado a cabo por Tradition in Action, en México, en agosto de 2016, el perito grafólogo forense José Miguel Dávida Leal (ICC-061012-U87-0013), quien realiza peritajes certificados de grafología, comparó el documento de 25 lineas que aquí publicamos con una carta de sor Lucía de 1930, y con el documento presentado por el cardenal Sodano como "tercer secreto" en el año 2000, y concluyó que "los tres fueron escritos por la misma persona".

6. Concuerda con lo expresado por las personas que han visto el verdadero Tercer Secreto de Fátima personalmente, y cuyos testimonios hemos mencionado arriba: el Papa Pío XII, los cardenales Alfredo Ottaviani, Luigi Ciappi y Silvio Oddi, el Arzobispo Loris Capovilla. Todos ellos mencionan que el contenido se refiere al cisma y enfrentamiento entre dos Papas, y a que la apostasía, la corrupción de la fe, vendrá del vértice mismo de la Iglesia.

Por otro lado, mencionar el traslado de la piedra angular de la tumba de San Pedro a Fátima y la destrucción de Roma resulta llamativo ya que, cuando se reveló el Secreto, en 1917, todavía no se sabía que los restos de San Pedro estaban allí, lo cual avala el carácter sobrenatural, auténtico y profético del mensaje.

Con todo, la expresión "la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima" se refiere de forma eminente a la autoridad doctrinal del papado, y deja de ser misteriosa por cuanto apunta a la legitimidad del sucesor de Pedro como "piedra angular" que vuelve a sostener el "dogma de la Fe", después de que éste ha sido adulterado.

También hay que subrayar la coherencia que tiene esta versión que consideramos auténtica con la profecía católica en general. Dice, por ejemplo, la Virgen María en La Salette: "Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del anticristo". Y en el exorcismo del Papa León XIII se lee: "Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la dominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey". Y la famosa profecía del Papa San Pío X que ya citamos: "He tenido una visión terrible: no sé si seré yo o uno de mis sucesores, pero vi a un Papa huyendo de Roma entre los cadáveres de sus hermanos. Él se refugiará incógnito en alguna parte y después de breve tiempo morirá una muerte cruel", misma visión que tuvieron los pastorcitos de Fátima y El Vaticano dio a conocer en junio del año 2000.

Llama la atención, en el auténtico Secreto de Fátima, la mención de los Papas Pío XII y Juan Pablo II, pues en el año en que se dieron las revelaciones gobernaba la Iglesia Benedicto XV, y después vendría Pío XI y luego otros tres más hasta llegar a Juan Pablo II.

Pero aquí también hay concordancia con el conjunto de las revelaciones de Fátima respecto a la mención de Papas futuros que aún no se conocían, pues en la segunda parte del Secreto les dijo la Virgen: "La guerra pronto terminará (Primera Guerra Mundial). Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor". Si alguien hubiera inventado este texto no hubiera mencionado a Papas futuros, dado que esto podría haber sido señalado como una objeción. Es decir, la impugnación misma que se puede hacer a la autenticidad del texto se convierte en prueba de su autenticidad.

Lo más dramático y grave del Secreto es la que se refiere a la fe: "En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima". De esto hablaremos más abajo.

Y la parte más difícil, al menos desde le punto de vista teológico, es: "Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida. Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44".

Las citas nos dicen que hay una correlación entre Fátima y las profecías escatológicas de la Biblia. La cita de Daniel se refiere a la "70 semana", faltante a las 69 semanas que se cumplieron desde Nabucodonosor hasta el bautismo del Mesías en el Jordán. Para los judíos, la "semana" (shabua) no son 7 días, sino 7 años. Por lo que entonces se verificaron 483 años.

A ese lapso falta aún la "70 semana" que corresponde a los siete años del gobierno mundial del anticristo (denominada por Jesucristo la "Gran Tribulación"), en que iglesia apóstata estará al servicio del orden global anticristiano, y en que la Iglesia fiel a Dios y a la tradición será perseguida.

Por ello, la mención de 69 semanas es literal, no puede subyacer a la interpretación judaica del Antiguo Testamento. Son propiamente 69 semanas naturales a partir de un acontecimiento concreto que el Tercer Secreto no menciona explícitamente.

La otra cita, la de San Mateo, como explicando el que la autoridad doctrinal petrina sea retirada al Papa y transferida a quienes son fieles a la tradición y al mensaje revelado en Fátima, consiste en la condena lanzada por Jesucristo a las autoridades judías farisaicas que rechazaron al Mesías: "Ahora yo les digo, a ustedes se les quitará el Reino de los Cielos, y le será entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos" (Mt 21, 42).

La "abominación" en que vive Roma actualmente es debida a la infiltración masónico-comunista a la que se refiere el padre Gobbi, y cuya máxima expresión cristalizará a futuro en el gobierno mundial del anticristo con la complicidad de la nueva iglesia. El plan es construir un gobierno centralizado, socialista y ateo, del cual la falsa iglesia proclamará que puede ser considerado como "cristiano".

Uno de los mayores secretos con relación a la Iglesia y al Concilio Vaticano II es el "Pacto de Metz". En agosto de 1962, en la ciudad francesa de Metz, el cardenal Tisserant, siguiendo órdenes precisas de Juan XXIII, llevo a cabo un pacto entre la Santa Sede y el patriarca ortodoxo Nikodim, enviado por el politburó soviético. Con ese pacto, la Iglesia se comprometía a que en el Concilio no habría ninguna condena contra el comunismo y el marxismo, a cambio de que los rusos enviaran dos representantes al Concilio.

La respuesta de Juan XXIII respecto a porqué no daba a conocer el Secreto de Fátima era que no le parecía "sobrenatural", y que los soviéticos podrían molestarse por el tema de la consagración de Rusia.

El Pacto de Metz era una traición, ya que el Papa Pío XI, en 1937, había enseñado y explicado ampliamente, en su Encíclica Divini Redemptoris, que "el comunismo es intrínsecamente perverso; y no se puede admitir que colaboren con él, en ningún terreno, quienes deseen salvar la civilización cristiana". Y ya en su Encíclica Non Abbiamo Bisogno había condenado la masonería, y en la Pascendi Dominici Gregis, había advertido de la infiltración a la Iglesia: "Al presente no es menester ir a buscar a los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y esto es precisamente objeto de grandísima ansiedad y angustia, en el seno mismo del corazón de la Iglesia. Enemigos, a la verdad, tanto más perjudiciales, cuanto lo son menos declarados. Hablamos venerables hermanos, de un gran número de católicos seglares y, lo que es aún más deplorable, hasta de sacerdotes. Ellos traman la ruina de la Iglesia no desde fuera, sino desde adentro; en nuestros días el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas. No hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper".

La masonería fue creada por nueve prominentes judíos, en el año 43, en la corte del rey Herodes Agripa, con el nombre "La Fuerza Misteriosa" y con la finalidad de perseguir a los cristianos. En el año 1717 cambiaron de nombre y comenzaron a llamarla "Masonería" simulando públicamente una finalidad filantrópica. Pero el hecho de que en los grados superiores se conservase siempre el objetivo último de destruir la Iglesia y a la cristiandad, llevó a que los Papas, desde Benedicto XIV (1751) hayan establecido la excomunión para quien se adhiere a cualquiera de sus ritos, disciplinas, logias y sociedades secretas.

La advertencia concreta del Papa Pio XI surgió porque en su pontificado se hacían contactos ocultos para hacer una "amnistía", un acuerdo inicuo entre la Iglesia y la masonería negra pro comunista. El primer encuentro formal se tuvo, en 1926, en Aix-La Chapelle de Aachen, en la que se reunieron los sacerdotes jesuitas Herman Gruber y Joseph Berteloot, con los tres eminentes masones Kurt Reichl, del Consejo Supremo de Austria, Eugen Lenhoff, gran maestre de la Gran Logia Austriaca, y el doctor H. Ossian Lang, secretario general de la Gran Logia de Nueva York. Otra entrevista se tuvo, poco después, entre los sacerdotes Gruber y Mukermann, con el cabalista Oswald Wirth y el gran maestre grado 33 Albert Antoine, del Supremo Consejo Escocés, para planear la estrategia de crear un "socialismo global cristiano" vinculado al marxismo.

En 1937, los dignatarios del Consejo Supremo de Francia emprendieron, con Oswald Wirth, la tarea explícita de propiciar el acercamiento entre sacerdotes católicos y la corriente espiritualista de la masonería negra.

Contactos con grupos de la masonería siguieron teniendo eminentes jerarcas católicos como los cardenales Bea, Liénar, Frings, Köning y Suenens; los teólogos Han Küng, el dominico Schillebeckx y el jesuita Van Kolsdonk. En París, el delegado apostólico Angelo Roncalli trabajaba por una "reconciliación" entre la Iglesia y la masonería, ya que él mismo había sido iniciado en la logia Rosacruz siendo delegado apostólico en Turquía. En 1953, después de haber sido investido cardenal por Pio XII, quiso regresar a Francia para encontrar al gran masón Vincent Auriol, ante quien se arrodilló para que éste le re-impusiera el capello cardenalicio, ratificando así su lealtad a la masonería.

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Angelo Roncali recibiendo el birrete de manos del masón Vincent Auriol

A todo esto es a lo que se refieren las advertencias de la Virgen María en el Tercer Secreto de Fátima: "si Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida".

Llama la atención que el destino del mundo en estos días gira entorno a Rusia. La Virgen en Fátima avisó, en 1917, apenas unos meses antes de la Revolución Bolchevique, llevada a cabo por eminentes judíos, que si Rusia no se convertía y no era consagraba por el Papa a su Inmaculado Corazón, esa nación esparciría sus errores por todo el mundo. Esos errores fueron la masonería y el comunismo que la Iglesia Ortodoxa Rusa llevó al Concilio gracias a la labor de Juan XXIII y Montini.

El mensaje de Fátima es una invitación a la conversión, a volver a Dios mediante la penitencia, la oración y la caridad. Pero también es un llamado a defender la fe contra cualquier relectura marxista del Evangelio que se nos quiera imponer. Y en este sentido es preciso volver a leer la Encíclica Divini Redemptoris del Papa Pio XI condenando el marxismo ateo, pero teniendo en mente las nuevas versiones del marxismo: la tolerancia, la falsa paz, el ecologismo, la democracia y el igualitarismo:

http://www.statveritas.com.ar/Magisterio%20de%20la%20Iglesia/CARTA_ENCICLICA_DIVINI_REDEMPTORIS.pdf

Tal vez todo esto es la razón por la que algunos en El Vaticano no quieren que se conozca la cuarta parte del Secreto de Fátima ni la historia de la verdadera hermana Lucía. Quieren alargar la mentira lo más que se pueda, para así lograr la confusión y la perdición del mayor número de almas posible. Pero Jesús ha prometido el triunfo de su Iglesia y estar con nosotros "todos los días hasta la consumación del mundo". Hay que rezar para que los pobres satanistas, masones y neo-marxistas recapaciten. Y para que la misericordia infinita de Dios toque sus corazones y se conviertan, evitando así la condenación eterna de su alma y que sigan dañando a la Iglesia. Todo es posible para aquel que cree.

Conviene resaltar la relación que existe entre la cuarta parte del secreto, el documento fotografiado en 2010 (sobre todo por lo que se refiere a la apostasía que proviene del vértice de la Iglesia, con la imagen de un templo grande y grotesco, demoníaco) y la revelación que tuvo la beata Ana Catlina Emmerick, religiosa Agustina, en 1820: “Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta. Cuando esté cerca el reino del Anticristo, aparecerá una religión falsa que estará contra la unidad de Dios y de su Iglesia. Esto causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo. Vi que muchos pastores se habían dejado seducir por ideas que eran peligrosas para la Iglesia. Estaban construyendo una iglesia grande, extraña y extravagante. Todos debían ser admitidos en ella para estar unidos y tener los mismos derechos: evangélicos, católicos y sectas de cualquier denominación. Así tenía que ser la nueva iglesia. Pero Dios tenía otros proyectos”.

Respecto al comunicado de El Vaticano de mayo de 2016 en que el Papa Benedicto XVI supuestamente declara que la publicación del Secreto de Fátima que se hizo en 2000 fue completa, nos preguntamos ¿cómo puede el Papa contradecirse? O miente ahora, o mintió en 2003 y en 2010 cuando declaró que el cardenal Sodano le torció la mano para aceptar una interpretación falsa, y que parte del Secreto se refiere a un acontecimiento futuro de la Iglesia. Por supuesto que ninguna de las dos. Mintió la jerarquía masónica porque no quieren que su ocupación de El Vaticano quede manifiesta.