Vetaron doctrina católica en Sínodo para la Familia

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  • En octubre de 2014, el cardenal Baldisseri, secretario del Sínodo, mandó requisar y quemar los ejemplares del libro "Permaneciendo en la Verdad de Cristo" que cinco cardenales escribieron y enviaron a los Padres del Sínodo para hacer presente la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia
  • En entrevista, el cardenal Raymond Burke denuncia la manipulación que tuvo lugar en el Sínodo "encaminada a minar el enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio"
  • El cardenal George Spell trae a la memoria que el cisma anglicano se debió a que la Iglesia no aceptó el matrimonio adúltero de Enrique VIII
  • El cardenal Sarah sentencia: misericordia no se puede separar de magisterio
  • 500 sacerdotes de Inglaterra y Gales piden al Sínodo no dejarse presionar por quienes quieren cambiar la doctrina de la Iglesia respecto al matrimonio y las relaciones homosexuales
  • La Iglesia alemana amenaza con separarse de Roma si no se aprueban los cambios liberales

 

Enorme conmoción causó la revelación del vaticanista inglés Edward Pentin, dando a conocer, en NewsMax, cómo el secretario del Sínodo, cardenal Lorenzo Baldisseri, requisó del correo y mandó destruir los ejemplares del libro Remaining in the Truth of Christ ("Permaneciendo en la Verdad de Cristo") para que éstos no llegaran a los obispos reunidos en el Sínodo para la Familia, en octubre de 2014.

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El libro, exponiendo la doctrina de la Iglesia acerca del matrimonio y la familia, fue escrito por un grupo de los más altos prelados, los cardenales Walter Brandmüller, Carlo Caffarra, Velasio de Paolis, Raymond Burke (a quien Francisco removió del más alto tribunal eclesial por su posición conservadora respecto al aborto), y Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien está alarmado por la propuesta del cardenal Walter Kasper (que viene del propio Bergoglio, según palabras del mismo Kasper) de cambiar la doctrina y admitir a la comunión a los separados unidos en un segundo matrimonio civil o en convivencia (restricción que existe por la indisolubilidad del matrimonio sacramental), y a los homosexuales en situación de unión.

Los ejemplares del libro "Permaneciendo en la Verdad de Cristo" fueron enviados a través de los canales normales, a través del servicio postal italiano y vaticano. Ya durante el Sínodo comenzaron a correrse rumores de que los libros no llegaron a los obispos pues habían sido confiscados por orden del secretario del Sínodo, cosa que posteriormente confirmó la investigación de Pentin. Muy aparte de la censura doctrinal, al haber sido enviados por correo, éstos gozaban de protección legal, y su destrucción comporta el delito de violación a material postal.

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En una conferencia de prensa en Roma, en enero de 2015, el cardenal Baldisseri se limitó a decir que "el dogma puede progresar" y que el propósito del Sínodo no es reafirmar la doctrina católica. Y confirmó que los documentos del Sínodo, incluida la Relatio en que se hizo un llamamiento a "aceptar y valorar" la "orientación homosexual" y la comunión de separados en unión irregular habían sido, efectivamente, aprobadas por el mismo Bergoglio.

Durante la primera parte del Sínodo, muchos obispos fieles al Magisterio de la Iglesia se disgustaron al constatar la censura que había sobre ellos, ya que sólo se filtraban a la prensa las exposiciones de los obispos liberales. La protesta de los obispos hizo cambiar la política que había impuesto el secretario Baldisseri al área de comunicación social del Vaticano y se tuvieron que comenzar a difundir todas las exposiciones.

La orientación liberal ha quedado también de manifiesto en los Lineamenta, el documento base que servirá para la segunda parte del Sínodo, en octubre de 2015.

En el número 53 del documento se decía que algunos Padres en el Sínodo se preguntaron sobre la posibilidad de que las personas divorciadas vueltas a casar puedan acceder a la comunión sacramental. Pero en ninguna nota o parte del documento se dice que esa propuesta fue rechazada por la mayoría de los Padres.

Más adelante, en la parte de "Preguntas" sobre la recepción y profundización que se hará de la Relatio Synodi (en la introducción de la primera parte denominada "La escucha", párrafo 3) se exhorta a los obispos a abstenerse, en octubre de 2015, de dar respuestas meramente aplicativas de la doctrina. Es decir, será válido presentar cualquier ocurrencia o innovación, pero nada que esté basado meramente en doctrina de la Iglesia.

La preocupación de obispos y cardenales fieles a las enseñanzas de la Iglesia es cada vez mayor.

En un artículo escrito por el cardenal George Spelll en Catholic Thing el cardenal George Spell recordó que el cisma anglicano se debió a que la Iglesia no quiso reconocer el matrimonio adultero del rey Enrique VIII. ¿Cómo es que ahora se pretende soslayar la situación irregular de gran número de fieles? La doctrina no se establece por consenso democrático. Spell se ha cuestionado por la validez del mismo papado.

En general, entre los Padres sinodales hay una aceptación de que muchos matrimonios pueden no ser válidos, por falta de conciencia o madurez a la hora de celebrarse. También se reconoce que hace falta agilizar los procesos de nulidad. Pero el problema que surgió ante la posición extrema de Kasper y Bergoglio es de índole teológica, y se refiere a la indisolubilidad del sacramento del matrimonio rato y consumado, con el cual se topa de frente cualquier solución pastoral innovadora.

Otro botón de muestra ha sido el libro de Nicolás Diat "Dieu ou rien" en que recoge las entrevistas realizadas al cardenal Robert Sarah, prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. En la pregunta que se le hace acerca del Sínodo el cardenal condena: "La idea de colocar el Magisterio en un joyero, separándolo de la práctica pastoral, que puede cambiar según las circunstancias, las modas y las pasiones, es una forma de herejía, una patología esquizofrénica peligrosa". Su afirmación contrasta directamente con el proyecto de Kasper y Bergolio de querer separar magisterio de misericordia, en un reprobable afán de querer adaptarse al mundo.

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Por su parte, el cardenal Raymond Burke, en exclusiva para LIFEsiteNews, denunció la manipulación que tuvo lugar en el Sínodo "encaminada a minar el enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio":

"Me resulta claro que hubo individuos que obviamente tuvieron una gran influencia sobre el proceso del Sínodo empujando su agenda, que no tiene nada que ver con la verdad sobre el matrimonio como Nuestro Señor mismo nos lo enseña, y como ha sido preservado por la Iglesia. Esa agenda se propone justificar las relaciones sexuales extra-maritales y los actos sexuales entre personas del mismo sexo y, en un sentido, claramente relativizar e incluso oscurecer la belleza de las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio como una unión indisoluble, fiel y procreativa entre un hombre y una mujer".

Por un lado, un grupo de casi 500 sacerdotes de Inglaterra y Gales firmaron una carta pública pidiendo al Sínodo hacer una "firme proclamación" que confirme las enseñanzas de la Iglesia respecto al matrimonio y las relaciones homosexuales.

Contrariamente, un grupo de sacerdotes y obispos alemanes, liderados por el cardenal Reinhard Marx, se han manifestado abiertamente en contra de la doctrina católica. Marx llegó a declarar públicamente "no somos una filial de Roma", previendo la posiblidad de que el Sínodo no apruebe su postura liberal respecto al matrimonio y la homosexualidad.

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Y amenazó Marx: "cada conferencia episcopal es responsable del cuidado pastoral en su cultura, y debemos hacer el anuncio evangélico por nuestra cuenta. El Sínodo no puede prescribir en detalle lo que vamos a hacer en Alemania".

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A esto, el cardenal Gerhard Müller, prefecto de la Doctrina de la Fe (cuya postura es a favor de la doctrina católica, siendo co-autor del libro "Permaneciendo en la Verdad de Cristo") le contestó a Marx que las conferencias episcopales "no son magisterio".

Nuestra previsión coincide con la que hace Panorama Católico, en el sentido de que todo esto desembocará no en un cisma, sino en varios cismas o cismas sober cisma. Bergoglio, siendo el promotor de lo nuevo, de los cambios liberales y de la "misericordia" (que puede ir incluso contra el Magisterio), viendo la división que se ha creado dentro de la Iglesia, y para no queda mal ni con unos ni con otros, acabará otorgando potestad a las conferencias episcopales para que cada una decida lo que quiera respecto a la aceptación de la homosexualidad en la Iglesia y de la comunión de los divorciados vueltos a casar. 

Es de prever que esta división doctrinal, que ya existe entre obispos y cardenales, acabará estallando en septiembre, con motivo de la visita de Francisco a los Estados Unidos. En ese país, donde los católicos conservadores son minoría, pero muy apegados a la doctrina católica, están ya levantando claras denuncias sobre los cambios que se pretenden introducir. Es de esperar que la protesta crezca pues allí hay meno posibilidad de censura, como sí la tienen algunos en el Vaticano.

Tal vez llegue un momento de tal confusión en que debamos atenernos a lo que decía San Atanasio: "allí donde haya fieles que conserven la fidelidad a la doctrina, aunque sean un puñado, allí estará la verdadera Iglesia".