Cómo Benedicto ha derrotado a "Francisco" Featured

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11 de septiembre de 2019
por Fr. Alexis Bugnolo
(traducción de José Alberto Villasana)

El Papa Benedicto XVI, quien ha sido elogiado por muchos como un gran teólogo es, en mi opinión, un más brillante jugador de ajedrez, porque ha derrotado a la anti-iglesia con la maniobra más increíblemente sutil y efectiva que jamás se haya podido concebir, y que requiere una gran cantidad de estudios para reconocer si usted, como yo, tomó al pie de la letra lo que se ha publicado durante los últimos seis años.

Es cierto que el honor y la gloria de esto pertenecen en primer lugar a Dios, que ilumina a todos los hombres y los inspira a veces a hacer cosas que los simples mortales nunca podríamos concebir. Pero también, gracias a Dios por enviar a Nuestra Señora a Fátima para revelarle a la hermana Lucía un secreto que hasta el día de hoy permaneció oculto, para dar un buen consejo al verdadero sucesor de San Pedro en los últimos tiempos.

Cómo el Papa Juan Pablo II fortaleció al baluarte de la Iglesia contra la anti-iglesia
Creo que con ese conocimiento, el Papa Juan Pablo II hizo tres cosas: primero, eligió a Joseph Ratzinger para venir a Roma, y lo preparó para sucederlo (quizá porque notó que Ratzinger tenía el don de profecía); segundo, en 1983 añadió el término munus al canon 332 §2, para obligar a todos sus sucesores a la exigencia de renunciar al Munus Petrinus para abdicar del papado; y tercero, promulgó, en 1996, una nueva ley sobre las elecciones papales que anularía cualquier intento de la anti-iglesia de usurpar el papado o elegir sucesores de antipapas (al exigir que todos los cónclaves válidos se reúnan dentro de los 20 días posteriores a la muerte de los papas válidos).

El Papa Juan Pablo II advirtió a la Iglesia sobre la anti-iglesia que se estaba levantando:

Beatificó a Ana Catalina Emmerich (en la vigilia de San Francisco de Asis, en 2004) para dar aprobación papal a sus propias visiones al respecto. ¡No debería ser sorprendente entonces, que en secreto, o debería decir, a la luz del día, en decisiones papales preparó a la Iglesia contra ese mal que vendría!

Mediante estos tres actos, el Papa Juan Pablo II puso el tablero de ajedrez y permitió que su sucesor elegido, Ratzinger, estableciera una estratagema de engaño para derrotar a las fuerzas de la oscuridad.

Las fuerzas de la anti-iglesia atacaron rápidamente
Tan pronto como el Papa Juan Pablo II murió, la mafia de San Galo, que se había reunido en esa ciudad suiza durante algunos años, se movilizó para poner a Bergoglio en el trono apostólico en el Cónclave de 2005. Bergoglio, como ahora se sabe, obtuvo la mayoría de los votos después de Ratzinger. En su campaña para ser elegido, prometió reformas financieras radicales en El Vaticano, para poder hacerse pasar por un salvador y reformador, aunque su agenda era la del cardenal Martini, para convertir a la Iglesia en la novia del anticristo.

Recientemente, un sacerdote argentino reveló que el Papa Benedicto, poco después de su elección en 2005, le había pedido a Bergoglio que fuera su Secretario de Estado. Benedicto intentó con ese ofrecimiento disipar el conflicto que surgió en el cónclave y desenmascarar las intenciones reales de Bergoglio. La negativa de Bergoglio manifestó su engaño, porque todas las razones que se dieron en el Cónclave para su elección -que, para ser honesto, perfectamente podría desempeñar un Secretario de Estado- lo habrían estimulado a aceptar la oferta de Benedicto. Pero sin la autoridad papal, su agenda malvada y perversa no habría avanzado. Con este signo de ofrecerle la palma de olivo de la paz, Benedicto hizo ver a sus partidarios, que después de él vendría un antipapa.

Con el triple conocimiento del futuro que tenía con el Tercer Secreto, del Papa Juan Pablo II y de su propia experiencia en la Prefectura de la Doctrina de la Fe, el Papa Benedicto ahora sabía lo que tenía que hacer. Sabía que Bergoglio quería poder y que se vería cegado por su ofrecimiento. Se preparó para defender a la Iglesia con la tradición y, a medida que aumentaba la presión por parte de la mafia de San Galo, elaboraró su derrota en secreto. Al mismo tiempo, advirtió abiertamente a los fieles de que el mensaje de Fatima estaba a punto de cumplirse (el 13 de Mayo de 2010 declaró “Se equivoca quien piense que la misión profética de Fátima se ha cumplido”).

Benedicto sabía que sacar a la Mafia de Lavanda de El Vaticano era clave para defender a la Iglesia. Pero, como lo revelaron los documentos judiciales en el caso de los WikiLeaks ese esfuerzo llevaría a la destrucción de la carrera de muchos sodomitas, se movieron contra Benedicto para hacerlo renunciar. Su pontificado habría eliminado a cientos de pervertidos del clero.

Como he escrito antes, en mi opinión hubo un intento formal de un golpe de Estado. Y esto realmente se puso en marcha con el intento de encarcelar al Papa Benedicto. El pacto del cónclave en 2005 entre las facciones en guerra de Ratzinger (Iglesia) y de Bergoglio (anti-Iglesia) también puso en marcha las cosas. Pero, con su causa perdida en ese cónclave, la mafia de San Galo tendría que esperar a que Benedicto renunciara, porque siendo viejo, él mismo reveló que de todos modos estaba dispuesto a renunciar en pocos años. Sin embargo, mientras continuaba, su ira e impaciencia explotaron.

La restauración de la Misa Tradicional (7 de julio de 2007) y la concesión de permisos para celebrarla, causaron un estallido general entre los clérigos perversos. Yo mismo sé que esto tuvo lugar en la Conferencia de los Obispos Italianos en 2011, porque un obispo que asistió me contó cómo se levantaron los cardenales y obispos, uno tras otro, y decían las peores cosas contra Benedicto. También sé personalmente, por el testimonio de un empresario siciliano que estaba en Shanghai, que el cardenal de Palermo había advertido que a Benedicto le quedaba un año de vida a lo más por su pobre salud. Los medios controlados por San Galo ampliaron esto y lo informaron como si el cardenal hubiera dicho que Benedicto tenía un año de vida a lo más. Ese informe fue publicado ¡el 11 de febrero de 2012! (nótese la fecha).

Golpe maestro de Benedicto
El Papa Benedicto XVI luego jugó su golpe maestro. En el verano de 2012 le indicó al cardenal Bertone que iba a renunciar. Él había discutido el asunto solo con su secretario Gänswein y otros pocos. Creo que escribió el texto de su abdicación en el otoño de 2012. También expuse que mostró intencionalmente el texto en latín (el inválido) y una traducción alemana defectuosa (lo que hacía parecer que la del Latín era una fórmula válida) a los miembros de la mafia de San Galo, para obtener su consentimiento. Con ese acto selló su destino (*ver nota del traductor respecto a la invalidez del texto en Latín pronunciado el 11 de febrero y sobre el alcance del texto pronunciado el 28 de febrero).

Porque solo alguien que hable el Latín con fluidez, y que conozca el Derecho Canónico, y que acepte la metafísica tradicional de la Iglesia, podría ver que la renuncia con esa fórmula era inválida. Ratzinger, además, preparó el terreno al enfatizar durante años antes que su teólogo favorito era San Buenaventura. Esto hizo que los eruditos, como yo, nos pusieramos a estudiar el método escolástico de San Buenaventura para el análisis textual del significado de las expresiones, que no tiene paralelo entre todos los doctores de la Iglesia.

El 11 de febrero de 2013, leyó en voz alta en Consistorio el texto de la fórmula no válida. Y el 28 de febrero de 2013 explicó que solo renunciaba al "ministerio activo" (y cómo seguiría con la indumentaria, apelativos y munus petrinus de "Papa"). Pero la mafia de San Galo corrió la voz de una renuncia válida. El resto es historia.

Lo único es que Benedicto comenzó a dar señales de la verdad, no solo por el bien de los fieles, sino para hacer enojar a la mafia de San Galo: siguió usando la sotana papal, conservó los títulos de Su Santidad, firmó como PP. Benedicto XVI, y continuó dando la bendición papal. Hizo esas cosas para lograr que los fieles católicos examinaran el texto de la renuncia y descubrieran que no era válido. También hizo esto, creo, porque estaba obedeciendo las palabras de Nuestra Señora en Fátima, en la que ella había revelado que llegaría un momento en que el mundo católico pensaría que había dos papas, pero solo uno de ellos sería el verdadero Papa. El verdadero continuaría vistiendo de blanco, el otro usurparía el cargo; y que la anti-iglesia atacaría al verdadero Papa, y que los fieles se reunirían en torno suyo.

Con una renuncia inválida el Papa Benedicto anuló canónicamente de antemano todo lo que Bergoglio ha hecho, lo que puede hacer y lo que hará. Bergoglio es ahora un antipapa debido al ingenioso truco que Benedicto le jugó. Y Bergoglio está tan enredado por esta estratagema de Benedicto que ni siquiera puede admitir su existencia porque, si lo hace, debería declinar de su asalto al papado.

Si Benedicto muriera no habría un sucesor válido de San Pedro, a menos que los cardenales pre-bergoglianos se reunieran en cónclave dentro de los 20 días siguientes. De lo contrario, como el Papa Juan Pablo II estableció en la constitución Universi Dominici Gregis, cualquier acción que tomen los cardenales electores sería inválida. Si no hacen eso, la Iglesia se vería privada de una Papa, porque, como enseñó el Papa Juan Pablo II en el prólogo de la constitución, la institución del Colegio "no es necesaria para una elección válida" del Romano Pontífice, aún sigue siendo válida la antigua Ley Apostólica sobre el derecho de la iglesia romana a elegir al Papa (el derecho de elección recaerá en los católicos de la diócesis de Roma que reconozcan que Benedicto siempre fue el único Papa verdadero, y que Bergoglio siempre fue y no es nada más que un antipapa).
¡Benedicto ha derrotado a "Francisco"!

* Nota del traductor:

Además de la presión de San Gallo y de otras amenazas que se sumaron está la evidencia de que en el decreto leído por el Papa Benedicto XVI el 11 de febrero de 2013 no existió renuncia legítima alguna debido a un error en Latín.
En la Declaratio de la "renuncia" del Papa Benedicto XVI, tal y como fue oficialmente difundido por El Vaticano y publicado en L´Osservatore Romano, existe un solecismo muy evidente, es decir, un error sintáctico que consiste en poner de forma incorrecta los elementos de una frase.
En la parte medular de la renuncia se lee: "declaro me ministerio Episcopi Romae Successoris Sancti Petri, mihi per manus Cardinalium die 19 aprilis MMV commissum renuntiare" (en español: "yo declaro renunciar al ministerio de Obispo de Roma, sucesor de San Pedro, que me ha sido confiado por las manos de los cardenales el 19 de abril de 2005″). Esa frase es totalmente ininteligible, al contener un error gramatical, pues "commissum", que depende de "ministerio", es complemento del verbo renuntiare, por lo cual debería estar en dativo, en concordancia con él, es decir, debería decir commisso.
Ahora bien, en Derecho Canónico, todo escrito legislativo que contenga una falta de Latín es nulo. Ya el Papa San Gregorio VII (cfr. Registrum 1.33) declaró nulo un privilegio acordado a un monasterio por su predecesor Alejandro II, "en razón de la corrupción de la latinidad".
Otro ejemplo. En la epístola decretal Ad audientiam, del Papa Lucius III, que se encuentra en el cuerpo del derecho canónico (cfr. Epístolas decretales de Gregorio IX, de Rescriptis, c. XI) se establece que "la falsa latinidad invalida un rescrito papal". En ese decreto, el Papa prohibió dar crédito a cualquier documento pontificio "si contiene una falta de construcción evidente". La glosa (en el texto oficial publicado por orden del Papa Gregorio XIII, en 1582) explica porqué un decreto papal "no debe contener ninguna falta", y porqué cualquier error de latín constituye tal presunción de nulidad "que ninguna prueba en sentido contrario puede ser admitida". Si bien algunos canonistas modernos opinan que los códigos de 1917 y 1983 derogaron en automático todas las normas anteriores, el cuidado que el Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Pontificios sigue poniendo en la materia, hace dudar de dicha opinión.
Afirmar que un decreto es nulo no significa que necesariamente se trate de un documento falso. Pero sí revela un error que puede ser manifiesto o subrepticio, es decir el Papa Benedicto XVI pudo haberlo redactado con descuido, o cubriendo un verdadero mensaje oculto al haber sido la renuncia realizada bajo presión. Lo primero resulta bastante inverosímil, pues es de suponer que un texto tan importante fue revisado por el Papa no una sino varias veces.
En conclusión, no parece que el error de Latín cometido por Benedicto XVI haya sido una indolencia, sino un propósito intencional, lo cual nos estaría hablando no solo de la nulidad absoluta del decreto pontificio, lo cual es un hecho, sino también de la presión por la que fue motivado, y de lo que proclamaría posteriormente al despedirse el 28 de febrero: que seguiría vistiendo de blanco, llamándose Papa, con el apelativo Su Santidad, con las llaves de Pedro en su escudo, firmando P.P. Benedictus BXVI y portando en su mano el anillo papal que denota la autoridad pontificia.

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Su Santidad Benedicto XVI en los jardines vaticanos al cumplir 91 años de edad. Monseñor Gänswein muestra en la foto cómo sigue usando el anillo del pescador

 

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 El anillo del pescador "Benedictus PP XVI" no fue destruido. Normalmente se funde y con ese oro se fabrica el nuevo anillo del siguiente Papa. El Padre Jorge Mario Bergoglio sigue usando el anillo plateado que usaba cuando era arzobispo de Buenos Aires

Al tiempo.....

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Last modified on Sábado, 05 Octubre 2019 00:43
José Alberto Villasana Munguía

José Alberto Villasana Munguía es escritor y analista de escenarios políticos, económicos y religiosos internacionales.

Estudió Teología (Universidad Gregoriana de Roma), Filosofía (Universidad Angelicum de Roma), Humanidades Clásicas (Centro de Estudios Superiores de Salamanca, España) y Comunicación Internacional (ITAM, México), especializándose en Escatología desde 1995.

Es Consejero Académico del Instituto Internacional de Derechos Humanos.

Es miembro directivo del Club de Periodistas de México.

Es Presidente de la asociación civil Vida para Nacer.

Ha recibido en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo en categorías de Investigación de Fondo.