Noviembre 15, 2019

Grupos de cardenales y obispos señalan que "Francisco" ha caído en dos graves herejías que comprometen la salvación de las almas: la comunión para los divorciados vueltos a casar, y la comunión para los protestantes casados con católicos.

El cardenal Godfried Danneels confiesa que él y otros cardenales complotaron para obligar a renunciar al Papa Benedicto XVI y abrir el camino a Bergoglio. Según la normatividad de la Iglesia, ese grupo, que él mismo denomina "mafia", está excomulgado latae sententiae.

Aparte de que la renuncia del Papa Benedicto XVI fue inválida, pues éste fue sometido a presiones internacionales así como a amenazas de muerte y de cisma, y aparte del hecho de que Bergoglio y otros nueve cardenales se auto excomulgaron de la Iglesia antes del cónclave de 2013 por haber hecho cabildeo ilícito a favor del argentino.

A los cinco años de su renuncia (28 de febrero de 2013, anunciada el día 11) cabe recordar que el Papa Benedicto XVI renunció solamente al ministerio de obispo de Roma y a los cargos administrativos del Papado, al declarar (discurso ante la curia, 27 de febrero) que él mantendría el "primado petrino", por lo que sigue llevando sobre sus hombros la carga y la vocación de ser el Vicario de Cristo.

Chocan los dos Papas

Junio 27, 2018

En su video mensaje de enero 2016 y en declaraciones anteriores, Francisco sostiene que son válidas todas las religiones para llegar al mismo Dios. En esa perspectiva, no es necesaria la llamada católica al bautismo, o la predicación universal para convertirse y creer en el Evangelio. El ya recluido Papa Benedicto XVI refrenda lo contrario.

Con su Encíclica "Laudato Si", Bergoglio cae dentro de las peores corrientes del ambientalismo mundialista. Aunque inexistente, la falsedad del "calentamiento global" queda consagrada como dogma. La eco-teología que emplea toma elementos del ecologismo extremo de la New Age. En un análisis marxista, la Encíclica opone gratuitamente los marginados de las periferias a las transnacionales ecocidas.

Dos figuras claves que están mencionadas en el libro del Apocalipsis son dos mujeres, una de ellas "vestida del sol", y otra que es una "gran ramera".